Entre Cannes y Venecia, Sevilla
Dos emplazamientos: cines Nervión, con 20 salas y enmarcado en el centro comercial del principal centro empresarial de Sevilla, acoge la mayoría de las proyecciones durante el festival; Teatro Lope de Vega, junto al pulmón del Parque María Luisa, reservado para los pases de prensa a películas de la Sección Oficial y ruedas de prensa, aperitivos con invitados y oficinas-carpa de atención al espectador. Ciento cuarenta películas, Dinamarca y el cine dogma como invitados especiales y sólo nueve días para degustar.
Cines NerviónEn el punto más al sur de Europa: Islandia
La productora danesa impulsora del manifiesto Dogma95, Vibeke Windelov, y presidenta del jurado de esta quinta edición de Sevilla Festival de Cine Europeo, fue la encargada de sorprender a los periodistas congregados anunciando el Giraldillo de Oro; este año se lo lleva la última cinta de Sólveig Anspach, la hilarante, grotesca y muy islandesa Back soon. La primera proyección fue en pase de prensa, temprano, a las nueve de la mañana. A la salida de la sala nada vaticinaba que fuera especialmente favorita, no hubo aplausos ni excesivos comentarios. Pero Back soon, que probablemente muy gracias al premio se distribuya en España, tiene algo que ha conseguido alzarla ganadora. Es fresca, garbosa, a veces descarada, otras profunda, otras desternillante, aunque haya pruritos que la desestimen.
Risorgimento del debate a través del cine
En el festival de cine europeo de Sevilla, Italia siempre resulta ser ese colega que aparece por todas partes. Y este año con razón. Il Divo y Gomorra, de Matteo Garrone, basada en el libro de investigación periodística de Roberto Saviano sobre la Camorra napolitana, inauguró el festival. Un pelotazo que no ha dejado impasible a nadie: primeras entradas en agotarse. Il Divo, por su parte, critica la corrupción en la Italia del último mandato de Giulio Andreotti, ocho veces Primer Ministro y condenado por asociación mafiosa, actualmente liberado y aún senador vitalicio, con una mordaz caricatura y una excelente calidad técnica. Ya hay quien lo denomina 'Andreotti Superstar'
Dos películas italianas, ambas nominadas a los Premios de la Academia Europea de Cine (EFA) , los Óscar europeos, que están inmersas en una corriente que a muchos nostálgicos del Cinecittà hace pensar en el resurgimiento del cine italiano. Habrá que esperar para confirmar si son singulares excepciones o conformarán realmente una nueva ola italiana basada en un cine creativo de compromiso con la verdad y de crítica social que agite para cambiar la realidad como ya lo hicieran los neorrealistas. Por el momento, Nanni Moretti, cineasta e icono de la izquierda, se ha postulado escéptico: “Il Divo y Gomorra no justifican el discurso del renacimiento: son películas de autor, y de ahí a generalizar hay un largo trecho”, sentencia. Lo que está claro es que, al menos de momento, este cine europeo tiene la capacidad de crear debate (y no sólo en las salas), de poner cuestiones incómodas sobre la mesa y cuestionarlas de manera accesible.

¿Anorexia cinematográfica?
Si bien la Sección Oficial ha decepcionado a muchos, a pesar de ser de las primeras en las que empezaron a a agotarse las entradas, las secciones paralelas han suscitado más expectación. Las obras de David Lean, el mítico cineasta inglés que llevara a la pantalla adaptaciones de Dickens, como Lawrence de Arabia o Dr. Zhivago, y las del recién ingresado en la Real Academia Española, el cineasta José Luis Borau (al que se le ha dedicado un seminario específico sobre su cine en la Facultad de Comunicación), sin ser tan concurridas, han sido más deseadas. Quizá porque nadie quiera renunciar a sus apuestas en el concurso. Y es que las cintas de Lean o Borau no competían por premios.
Ante la variedad que conforman las novedades italianas que critican realidades y agitan a la ciudadanía (las películas-evento Gomorra e Il Divo), la persistencia del cine alemán por estar a la cabeza en creatividad con historias como En el séptimo cielo (una historia sobre el amor y el sexo en la vejez) o Robert Zimmerman tangled in love (sobre el amor entre personas con treinta años de diferencia) o la corriente Dogma danesa con Lars von Trier a la cabeza, ¿quién diría que el cine europeo contemporáneo está exento de calidad creativa?
Concha Hierro
Tirana: cine, cultura, resistencia, vida
Ricky, de François Ozon: Un niño volador con aires de Buñuel
The Reader: el pasado nazi en la Berlinale
Cine: cafebabel.com en la Berlinale 2009
Nominados europeos: Y es Oscar es para...
Kryštof Hádek: la estrella del cine checo