El director portugués lleva desde los años 70’ haciendo cine. Hoy, cerca de sus sesenta años, presenta su última película en Sevilla Festival de Cine Europeo con la cálida acogida de los espectadores y de la mano de Paulo Branco, renombrado productor de cine de autor europeo.
Luis Filipe Rocha y Filipe Duarte, actor protagonista de la cinta, salieron tan emocionados de la sala como el resto de personas que allí nos encontrábamos. Espero unos minutos a que el público les felicite por su trabajo y me acerco. Los ojos de Rocha hablan de su vida, rozando la sesentena, son serenos, cándidos, casi líquidos. Los de Filipe de un marrón intenso y con un brillo deslumbrante que llegan a inquietar. Concertamos la cita en el hotel donde la organización del festival les hospeda, entre el bullicio del Prado de San Sebastián, donde se encuentra el Teatro Lope de Vega, y el emblemático Parque de María Luisa, zona de expansión y distensión para quienes necesitan oxígeno. Es una mañana en que el frío contrasta con un sol radiante y en que Filipe Duarte espera, mientras hojea un periódico, a Luis Filipe Rocha, también un hombre de contrastes. Sólo se retrasó un par de minutos; enseguida encontramos un rincón callado en el hall del hotel en que poder charlar sobre ellos y 'A outra margem'.
Un rodaje de filigranas
Un travestí homosexual a la deriva deprimido tras la muerte de su compañero con el que vivía y un adolescente con síndrome de Down que derrocha energía y alegría de vivir son los protagonistas de una historia de la que Rocha dice, son sonrisa agridulce, haberse sentido elegido para contar: "Siempre sospeché que son las historias las que nos eligen a nosotros para que las contemos, y no nosotros a ellas". Él es el mensajero, el catalizador biológico que sin concesiones plantea si es posible la reconciliación entre los que se encuentran cada uno a un lado del río, en la otra orilla, 'A outra margem'.
En la oscuridad se hace la luz y de un momento poco luminoso en la vida de Rocha, como fue la muerte de un amigo, surge este drama esperanzador en que aborda contrastes vitales: la soledad y la necesidad de amar, el egoísmo y el deseo de felicidad de un hijo. "Todos estamos solos con nuestro destino, nuestro pasado y nuestra circunstancia; de lo que se trata es de aprender a aceptar esa soledad. Es precisamente lo que ennoblece a estos personajes", y añade, "el egoísmo es intrínseco al ser humano, lo que algunos no hacen es combatirlo moralmente".Rocha transmite seguridad cuando habla del sentir del ser humano, del que parece conocer sus honduras. Tenía claro lo que quería transmitir con esta película y así se lo hizo saber a todo el equipo que trabajó en ella. Mira a su actor con tierna complicidad y le arranca la palabra: "trabajar con Rocha ha supuesto un viaje maravilloso, es un gran capitán de su navío", señala Filipe Duarte, a quien su interpretación ya le valió el premio a 'Mejor actor' en el Festival de Cine del Mundo de Montreal, que compartió con Tomás Almeida (el chico adolescente en la película).
Este actor dice trabajar sus personajes "de dentro hacia fuera", pero en este caso, además, contó con la ayuda de Fernando Santos (travestí profesional) para la parte corporal. "Todos en plató captaron la fragilidad de la historia y se contagiaron de su sensibilidad", comenta de nuevo Rocha, "es lo que ha hecho que el rodaje lo hayamos vivido tan intensamente y con tanto gusto".
¿Esperanza para el cine europeo?
Ponemos sobre la mesa el estado de salud del cine 'made in Europe' y ambos endurecen el gesto. Aun sin perder el tono delicado de su voz, Rocha asienta: "El cine europeo está moribundo, nos faltan medios y jugamos en clara desventaja, en cuanto a capacidad industrial, con el cine de EEUU". A pesar de ello, se muestra reticente a hablar de cine europeo como una unidad: "El cine europeo son los cines europeos. Cada uno tiene las particularidades de su historia, a la vez que unos beben de otros".
"Lo que sí nos distingue del cine norteamericano es que se nos vislumbra nuestra literatura, nuestra poesía, teatro... ¡incluso nuestro cine!", exclama sonriendo. Y es que, "el cine en EEUU surge casi de la mano con el propio país", remata.
'A outra margem' ya estrenó en Portugal el 28 de octubre y por el momento la cinta está haciendo su camino: "pasó por Montreal, ahora por Sevilla y en breve por el festival de cine gay andaluz", dice Duarte, "está teniendo buena crítica y a la gente parece que le está gustando". Y es que trabajar con Paulo Branco supone una garantía en sentido comercial: "asegura que tu película se va a estrenar", confirma el director. Con productoras en Portugal, Francia e Inglaterra y homenajeado en diversos festivales, entre ellos La Mostra de Venecia y el Sevilla Festival de Cine Europeo, Paulo Branco es hoy una vía que promueve no sólo el cine hecho en Europa, sino el buen cine europeo, "siempre creativamente tan rico", ultima Rocha.
Concha Hierro del Hoyo
Fotografía: Sara Domínguez Martín
La señora de la limpieza recoge un papel de la alfombra azul justo en el momento en el que pasa la hermana de Woody Allen. La semana de cine europeo en Sevilla va llegando a su fin, pronto nos marcharemos a casa con el recuerdo de imágenes sobre campamentos de la guerra Tchechena, travestís portugueses, desiertos, castillos que quieren convertirse en Monasterios, piedras en silencio…Y ahora, a las doce en punto de este último día de festival, la de un BélaTarr que sale del coche de la organización tan lánguido, distinguido, triste y entrañable como sus películas.